Hola!

Me presento.

Mi nombre es Candela . 

Tengo 28 años y nací en Valencia. Estudié Psicología, hice un máster en Psicología de la Salud y otro en Coaching Nutricional.

Personalmente, lo he pasado mal con el tema de la comida, llegándome a obsesionar con lo que comía y haciendo de ésta el centro de mi vida.

Probé mil dietas y ninguna me funcionó, así que opté por aprender a comer y llevar una vida saludable (haciendo ejercicio, alimentándome de manera equilibrada, y encontrando un bienestar con mi círculo social y familiar, ocio, etc.), debo reconocerte que entonces mi vida cambió completamente.

Conocí a Cristina hace unos meses y fue ver su proyecto  y supe que le pediría colaborar juntas porque aparte de que están súper relacionados, me encanta la manera que tiene de abordar el tema de la comida y el deporte (sobre todo desde su experiencia).

En el momento en el que empecé a cambiar mi relación con la comida, y a manejar mis emociones respecto a ella, aprendí a ser feliz cuidándome y disfrutando del proceso.

Así que he decidido hablarte hoy de esto.

Justamente de la relación que tienen las emociones en la comida y de cómo hay personas que se refugian en ella ante algún problema, haciendo de los atracones un hábito.

Allá vamos!

1.LAS EMOCIONES

Una emoción es un estado afectivo que experimentamos. Una reacción subjetiva a nuestro entorno, que viene acompañada de cambios a nivel corporal (fisiológicos y endocrinos) y su origen es innato.

Las emociones tienen una súper función: la supervivencia. Nos ayudan a adaptarnos al contexto.

Se dice que, generalmente cuando sentimos una emoción, se ven involucrados un conjunto de pensamientos, actitudes y creencias sobre el mundo (por eso no todas las personas experimentamos de igual manera una misma emoción).

 Es decir, depende de mi manera de ver el mundo, y de la valoración que yo misma hago de una situación, pensaré de una determinada manera y experimentaré una emoción u otra.

Hay muchísimas emociones pero las más conocidas o las básicas son: alegría, tristeza, ira, miedo, asco y sorpresa.

El problema aquí es que las emociones pueden llegar a dominarnos.

Si no sabemos gestionarlas y no aprendemos ciertas estrategias para aprender a vivir con ellas, pueden hacer que nuestra vida gire en torno a ellas y tengamos comportamientos descompensados.

Por ello el objetivo es aprender a manejarlas y tener realmente el control sobre nuestras vidas.

2.COMER EMOCIONAL

Casualmente, uno de los comportamientos más comunes ante la falta de una buena gestión emocional, es el hambre o comer emocional.

¿Te ha pasado alguna vez que ante un problema, vas a la nevera y recurres a la comida para refugiarte en ella?

Si personalmente no te ha pasado, seguro que conoces a alguien que le ha ocurrido.

Es más común de lo que pensamos.

Se suele dar más en mujeres que en hombres (quizás por aquello de que somos mucho más emocionales y solemos darle más vueltas a los problemas…).

Por otra parte, está el hambre fisiológica, la cual aparece de manera gradual, por una razón que es la supervivencia. Además, cuando sentimos hambre fisiológica, de normal podemos comer lo que haya, no tenemos una preferencia exacta por algo.

El comer emocional es repentino, está muy relacionado con la ansiedad y por ello probablemente nos dé por comer algo en concreto (chocolate, galletitas, helado…). Poco probable será coger una pieza de fruta, hortalizas…

Recuerdo que Cristina escribió un post muy muy interesante sobre este tema.

3. ¿QUÉ SON LOS ATRACONES?

Un atracón es un episodio en el que una persona come compulsivamente, una cantidad muy grande de comida (que en otra situación normal no ingeriría).

¿Las consecuencias?

Sobre todo la pérdida de control ante la comida y las emociones posteriores como la tristeza, la ira… Además de las consecuencias a nivel físico.

Porque si estos se repite en el tiempo, pueden aparecer problemas de salud como diabetes tipo 2, sobrepeso, hipertensión…

En un atracón, la comida funciona como un refuerzo.

La persona se refugia en la comida por estar atravesando algún problema que le genera malestar emocional y no sabe cómo solucionar.

Comer da una satisfacción inmediata, experimentamos placer. Al igual que las sustancias como las drogas, pero dura muy poco tiempo.

Al ser tan efímero, es probable que para sentirnos así de nuevo, volvamos a repetir este comportamiento cuando no sepamos cómo solucionar otro problema que aparezca en un futuro, creando un hábito que se mantendrá en el tiempo.

¿Recuerdas que las emociones posteriores son negativas?

Pues por eso mismo, hay más probabilidad de que se repita el episodio de refugiarnos en la comida, para que esas emociones desaparezcan y tener de nuevo esa sensación de placer que me aporta la comida.

4. ¿DE QUÉ MANERA SE CONVIERTEN EN UN HÁBITO?

Las cosas se complican cuando mi cerebro asocia la comida o un alimento en concreto con un refugio o con una emoción.

Por ejemplo,  una persona que cuando está triste come chocolate, o ante el estrés come galletas.

Hay 5 pasos que se dan en el círculo vicioso del comer emocional:

  1. Estímulo que nos motiva a comer (un problema por ejemplo)
  2. Empezamos a comer hasta perder el control
  3. Obtenemos la recompensa momentánea (el placer)
  4. Experimentamos emociones negativas y pérdida de control
  5. Cuando vuelva a sentirme mal, buscaré el refugio en la comida

5. 10 SOLUCIONES PARA HACERLES FRENTE

La única forma de cambiar la rutina de comer emocionalmente es identificar qué nos motiva a hacerlo y buscar otra opción que nos permita obtener la misma recompensa.

Es decir, buscar dentro de mí qué estrategias alternativas me pueden ayudar de igual manera y que sean más adaptativas y beneficiosas para mi salud.

  1. Acepta que es un problema. PERO tiene solución ¿lo mejor? Está en tus manos.
  2. No te castigues por ello, no te dediques malas palabras.
  3. Aprende a detectar qué emoción sientes antes de darte el atracón: –Tristeza: solemos recurrir a alimentos que aumenten nuestra dopamina y endorfinas (hormonas relacionadas con el placer y la recompensa), como el chocolate. –Enfado: solemos recurrir a alimentos que mantengan precisamente esa emoción, como la cafeína (alimentos excitantes). – Aburrimiento y ansiedad: buscamos picoteo (el comer por comer, o más conocido como la gula).
  4. Detecta en qué momentos del día suele ocurrirte, cómo se desencadena, quién está cerca, dónde sucede
  5. Pedir ayuda es de sabios. Un psicólogo es la mejor opción en estos casos. Encontrar el motivo por el que sufres estrés que está dando lugar a que busques consuelo en la comida.
  6. Marcar horarios de las comidas y planificarnos el menú semanal de manera equilibrada. Esto disminuye la ansiedad asociada a “no sé qué comeré hoy” y así evitamos acabar picando cualquier cosa que tengamos por casa.
  7. Picoteo saludable: Como el picoteo es algo que suele gustar en general, te recomiendo que si quieres hacerlo, lo hagas de la mejor manera. Hummus con crudités de verduras, smoothies, frutos secos, fruta fresca, barritas caseras…
  8. Haz una buena compra: evita productos ultraprocesados, comida preparada, hipercalóricos. Si los tienes en casa, acabarás recurriendo a ellos. Para darte algún capricho siempre puedes acercarte y comprarlo para ese momento puntual. Llena tu nevera y tu despensa de fruta, verduras, hortalizas, cereales integrales, infusiones, lácteos de calidad…
  9. Felicítate cuando hagas esfuerzos, ve anotando tus progresos y siéntete orgulloso.
  10. Trabajar el estrés y encontrar estrategias que te ayuden a ti y aprende a llevar una vida saludable, olvídate de las dietas súper restrictivas o aquellas dietas que no están hechas especialmente para ti.

6. REFLEXIÓN FINAL

Ser capaces de superar los episodios de atracones y mantener una dieta equilibrada nos aporta muchísimos beneficios (a nivel físico y también a nivel mental…), generando más confianza en uno mismo y aumentando la autoestima.

Me gusta remarcar que un buen hábito suele llevar a otro buen hábito, por lo que si te centras en escuchar a tu cuerpo y empiezas a cuidarte (sin necesidad de hacer dietas cerradas), los resultados te ayudarán a seguir por “el buen camino”.

Y sobre todo, olvídate de hacer esto exclusivamente por un tema de físico. Debemos aprender a querernos tal y como somos, respetando nuestros cuerpos y evitando comparaciones.

Hazlo por un motivo de salud, date prioridad a ti misma y quiérete.

Si te refugias en la comida, identifica qué te está haciendo utilizarla como una estrategia de afrontamiento, porque detrás hay oculto un sufrimiento o una emoción que te lleva a comer de manera compulsiva.

 

Si te ha ayudado el post, no dudes en comentar. Cuéntanos si a ti te pasa lo mismo o cuál es tu principal problema con la comida y estaremos encantadas de ayudarte con ello.

 

 

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